A partir de este vídeo, donde Filipe Luis menciona de cómo
es el “ADN” del fútbol brasilero, me surgió un pensamiento de cómo la cultura
de cada país influye directamente en el comportamiento individual de cada
futbolista, quienes terminando formando de toda la selección.
VIDEO FILIPE LUIS
Pienso en el caso de Venezuela y la selección y realmente
(tomando el ejemplo de los brasileros), no veo que el jugador venezolano se vea
en “la Vinotinto” ese perfil que quizás se asemeje a lo que se ve día a día en
las calles.
¿Qué puede ser esto? Recuerdo que mis primeras partidas de fútbol,
descalzo en la calle, lo que me molestaba más es cómo los jugadores rápidos y
habilidosos siempre mal parado o botado con sus regates.
Si busco un ejemplo de este tipo de jugadores atrevidos,
puedo mencionar en la actualidad a tipos como Soteldo, Savarino, Yerson Chacón,
entre otros. ¿A qué me refiero con esto? No veo ese patrón de jugadores explotando
su juego en la selección.
Comparando con Brasil (salvando las diferencias), la cultura
brasileña también se basa en ese “jogo bonito”, explosividad, agilidad y
calidad técnica de sus jugadores, lo cual se ve en la selección siempre.
Vuelvo a llegar al punto de ver en las calles a niños
jugando con el balón pegado al pie, en espacios reducidos, apostando a duelos
individuales, pero con ayudas cerca.
Mi ejemplo de esto que menciono del juego venezolano, es el
buen rendimiento de selecciones de fútbol de salón (campeón mundial 1997) y
futsal (octavos de final del mundial 2021). Jugadores con características
mencionadas.
¿Por qué no vemos una selección venezolana que su principal
característica sea la habilidad técnica y explosividad de sus jugadores? Se ha
visto todo lo contrario en los últimos 17 años.
Lo que se ve en la Vinotinto es un equipo que se puede
caracterizar como uno que espera a su rival y depende mucho de transiciones
largas. Ejemplo: Soteldo corriendo 40 metros para tener un 1vs1 en el último
tercio.
Es un tema muy complejo y quizás denso para abordar, pero
sin duda alguna la cultura futbolística de un país, empieza desde los niños
jugando al fútbol en la calle o en cualquier cancha de barrio, y desde ahí ese
jugador suele evolucionar y crecer, pero sin perder la esencia. Por más que
unos jugadores lleguen al profesional sin perder esta, la gran mayoría de esa
cultura que ya he mencionado, no se ve en la selección desde hace casi dos décadas.
Cabe destacar que hago referencia a este período de tiempo porque lo que he vivido y palpado tanto
en mi crecimiento como persona y como amante del fútbol venezolano.
Es claramente importante poder tener y mantener, a través de
la profesionalidad de los jugadores, que esa esencia no se pierda en el transcurso
de los años ni en el crecimiento de los futbolistas.