Tengo 19 años de edad, en los cuales quince he tenido uso de la razón. Durante todo este tiempo, he deseado tener un país diferente, donde pueda vivir tranquilo y con una gran felicidad.
El país que merezco es aquel donde pueda estar en plena seguridad, donde pueda caminar por las calles libremente sin sentir algún temor; donde pueda andar en un carro o en transporte público sin miedo a ser robado; ese donde mis padres no me tengan que llamar a cada 5 minutos para saber si estoy vivo aun; donde todas las noticias de un diario, televisión o estación de radio, tenga que ver con la violencia.
Aunque, abarcando todo, el problema no son todas esas cosas únicamente. El país que merezco es aquel donde todos aporten un granito de arena para mejorarlo. Deseo un territorio lleno de personas que no arrojen basura a la calle, donde no vea personas pidiendo dinero en un semáforo. Un país donde las leyes se cumplan por igual para todos y los organismos públicos cumplan con su trabajo, estén del bando en el que estén.
El país que me merezco es aquel donde todos tengamos tolerancia, en el cual nadie discrimine a nadie por clase social, raza o por algún bando político. Donde pueda conseguir trabajo sin tener que estar ligado al gobierno o tener una buena “palanca” en una empresa. Un lugar en el que deba trabajar para todos por igual.
Un país donde las personas no se conformen con lo que vean, que todo el tiempo busquen perfeccionar todo y que no se conformen. Un país donde todos quieran seguir adelante y no estén a gusto con lo que siempre que tienen; que todos tengan una mente a futuro.
Ese país que sueño y que todos merecemos, es el lugar en el que merezco vivir. Donde debo
estudiar y tener todo mi futuro. Merezco vivir en un país donde ninguno tenga por dejarlo para
vivir bien y tener una familia en el exterior. Merezco que mis padres vean a sus nietos aquí;
merezco que mis hijos sueñen con nunca dejar Venezuela.
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