Lloro por las noches.
Esas noches en las cuales el frío de mi cuarto me acoge y la oscuridad es eterna tanto en mi mente como en lo que me rodea.
Busco consuelo, mirándote cuando estás bella y enamoras a cada uno de los que te ven. También observo qué tan imponente eres en comparación con los demás, lo que me conlleva no a preferirte, sino a ser la única con la que quiero hacer mi vida.
Veo gente llorando encima de ti; derramando su sangre mientras corren de alguna parte de ti que se metió a la fuerza y ahora no quiere salir.
La oscuridad me pide a gritos abandonarte al mismo tiempo que la luz del día quiere que siga luchando a tu lado, como siempre lo hemos hecho.
Te busco en todos lados, y en donde sea te encuentro, ahí tambaleante sin saber a dónde vas, pero sin derrumbarte a pesar de que te pateen y quieran seguir lastimándote para hacerte caer.
Siempre estás ahí, muriéndote por dentro pero dando lo mejor de ti.
Hago silencio y dejo que las voces se vuelvan locas entre sí a mi alrededor mientras las lágrimas que salen de los ojos rodean mis mejillas y caen en mi sábana.
Aún no me he ido y siento cómo mi corazón se estremece al imaginarme en la pista de despegue de un aeropuerto o cruzando de alguna manera una concurrida frontera.
Disculpa si te dejo algún día, pues te juro que cada noche lloraré por ti, a pesar de que yo sea el único culpable de todo lo que te está pasando.
Solo deseo verte libre, y cada día que pasa veo más lejano mi sueño, y lloro por las noches.
Foto: Horacio Siciliano
No hay comentarios:
Publicar un comentario